Si no hay metas, no hay avance. Para llegar a un lugar específico, necesitamos saber exactamente a dónde vamos.
Renunciar no es ser prohibido. Es el acto voluntario de apartarse de lo lícito por aquello que nos conviene.
Todo es lícito, pero no todo edifica. El avance espiritual depende de elegir lo que construye nuestra vida.
"Lo que antes para Pablo era su tesoro, ahora lo estima como basura por amor a Cristo."