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Meditación

La meditación es la práctica de aquietar la mente para escuchar a Dios y reflexionar en Su palabra.
La meditación cristiana no busca vaciar la mente, sino llenarla con la presencia de Dios. A través de la reflexión en las Escrituras, como Salmo 1:2:
"Sino que en la ley del Señor se deleita, y en su ley medita de día y de noche."
El creyente encuentra paz y dirección.
Es un momento de silencio interior que fortalece la fe y renueva el espíritu.
En Hebrew, La meditación es: הָגִיג (hâgı̂yg). Interesante es que en el medio de esta Palabra meditación hay la palabra valle גִי y lleva la idea de mirar para dentro de la Palabra, es decir, sumergir en su interior, en sus raíces, por lo tanto adentrar en los originales de la Biblia es reflexionar. Veamos qué dice el Sal 119:97 ¡Cuánto amo yo tu ley! todo el día es ella mi meditación.
A quien estás amando, estás meditando, estás enfocado. El salmista amaba la palabra de Dios y por eso tenía la palabra de Dios en su mente.
La Palabra de Dios es alimento para la alma. Por lo tanto, debemos meditar sobre ella de forma lenta para poder digerirla y aprovecharla. Hay que sentir el sabor de la Palabra de Dios que es viva y eficaz. Cuando así hacemos , probamos que la Palabra es como miel, dulce al paladar. La meditación es una llave de acceso para que todo tome su curso favorable. Eso es prosperidad integral de espíritu, alma y cuerpo. Salmos 1:1-3 Bienaventurado el varón que no anduvo en concejo de malos, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto en su tiempo, su hoja no cae, y todo lo que hace prosperará. Este salmo nos muestra que también existe una relación directa entre la meditación y la prosperidad. En hebreo, prosperar es ir adelante.

Hay otras formas de meditación que encontramos en las escrituras:

1. Meditar en las escrituras es una forma de leitura sistemática. Es decir, Meditar en las escrituras es leer lentamente, buscando una mayor comprensión, digerir lo que leemos para que la palabra se haga carne en nuestro día. Así que meditar es para conversar con Dios, para dialogar con Él.
2. La meditación es con la concentración. En realidad la falta de concentración es un mal de nuestra generación. El salmista descubrió que su palabra es más dulce que la míel, porque no sólo leía, sino que meditaba y saboreaba la Palabra de Dios. Jesús ha meditado muchas veces y en evangelio de Lucas capítulo 4 Jesús en Nazaret entró, conforme á su costumbre, el día del sábado en la sinagoga, y se levantó á leer.
Luc 4:17 Y fuéle dado el libro del profeta Isaías; y como abrió el libro, halló el lugar donde estaba escrito:
Luc 4:18 El Espíritu del Señor es sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas á los pobres: me ha enviado para sanar á los quebrantados de corazón; para pregonar á los cautivos libertad, y á los ciegos vista; para poner en libertad á los quebrantados:
Luc 4:19 Para predicar el año agradable del Señor.
La verdad es que cuando meditamos, nos encontramos con Jesús y la Palabra de Jesús aquietanos, nos tranquiliza..
Por eso, necesitamos reservar tiempo para contemplar al Señor como el centro de nuestra vida. Es necesario tener este tiempo de contemplación, porque al hacerlo podemos procesar lo que encontramos en las Escrituras, pero también contemplar quién es Dios. Pero la palabra concentración es contemplar un centro, estar enfocado en una sola cosa. Como lo expresa el salmista en Salmos 27.4 una cosa es demandar al Señor y esta otra es que esté yo en la casa del Señor todos los días de mi vida para contemplar la llanura del Señor y para inquirir en su templo.
3. Meditar también es estar en contacto con la creación. Cada día se nos presenta la maravillosa creación de Dios que está a nuestro alrededor, contemplándola, pero no podemos distraernos, sino enfocarnos en la palabra y luego la pondremos en práctica. La lección fue que contemplar la naturaleza nos ralentiza internamente y encontramos tiempo para la oración. Así es “cómo” calmar la ansiedad. Pero para suprimir la ansiedad sólo necesitamos usar la Palabra de Dios, porque es en ella donde encontramos a Jesús. Jesús dijo: No os preocupéis por la copa, observad cómo crecen los hijos del campo, que ni trabajan ni viven, sin embargo, Os digo que ni siquiera Salomón con todo su esplendor se vistió así como uno de ellos. Mateo 6:28,29. Jesús también dice: mirad las aves en el cielo, mirad la creación. Si aprendes a meditar sobre la naturaleza y observar cómo Dios cuida de las aves, te darás cuenta de que Él también cuidará de tu vida de esta manera.
Ahora podemos decir: si Dios cuida de las aves, si Dios tiene intenciones en toda la naturaleza, de la misma manera también cuidará de nosotros.
4. Meditar es interpretar los sucesos de nuestro tiempo a la luz de la Palabra de Dios. Meditar es interpretar los acontecimientos de nuestro tiempo a la luz de la Palabra de Dios. No nos preocupemos por los comentarios humanos, ya que casi siempre son sólo narrativas, cambian con el tiempo y no son verdaderos. De lo contrario, deberíamos buscar eventos similares en la vida en la palabra de Dios. Pero para encontrar las respuestas, busquemos en la Palabra de Dios para ver qué le pasó al pueblo de Dios en el desierto, a causa del hambre, las guerras, la idolatría, etc. y Tendremos la revelación del Espíritu sobre el tema, y Él nos traerá paz, confianza, fe, esperanza y amor. Así que tomémonos tiempo con Dios siempre que sea necesario para salir de la prisa de las circunstancias indeseables y entrar en la quietud de Su presencia. Pero recordemos que estar callado no es lo mismo que no hacer nada. Es un estado espiritual que lleva a contemplar a Dios y decir que Él está santificado en el trono. Nuestro Dios es el gobernante de todas las cosas.

Conclusión

Te invito a meditar profundamente la Palabra de Dios y buscar encontrar a Jesús para aplicarlo en tu vida.
Que Dios nos bendiga siempre
Shalom.

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