El libro tiene que inspirar
Nadie sube la escalera de la inteligencia si no es un lector. Nadie es un lector si no es alguien que lee mucho. Nadie lee mucho si no es alguien que lee por placer.
Me costó mucho encontrar el placer de la lectura. A los dieciséis años, estudiaba en la Escuela Técnica y un día fui al quiosco y me encontré con las revistas “Mundo Eléctrico” y "Electrónica", sobre practicas y técnicas de electricidad y electrónica. Me interesó, la compré.
Llegué a casa, me quedé sin aliento porque no conseguía dejar de leer los artículos técnicos. A partir de ese día empecé a comprar libros y así ese día marcó mi vida y me convertí en un lector apasionado por el conocimiento.
¿Qué estaba haciendo la semana siguiente? Comprando fascículos de las revistas y estaba yendo a la biblioteca para leer libros.
Empezaba a leer y terminaba el mismo día o en la misma semana. ¿Y sabes una cosa? Me convertí en profesor, gracias a los libros que me impulsaron, desde el primer libro. Porque el libro tiene que inspirar!